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Hola hermana querida:
Espero que estés bien hace mucho tiempo que no se de ti, ya han pasado muchos meses desde que me visitaste en el convento, mamá me comento que pronto te casarías y que estabas muy ocupada con los preparativos. Espero que mamá te haya dado la educación necesaria para que puedas hacer feliz a tu futuro esposo y cuidar de tus hijos.
Sabes me parece muy chistoso, ambas nacimos juntas pero educadas para cosas diferentes, a mi por ejemplo, desde muy pequeña me consagraron para ser sacerdotisa, mi educación siempre fue regida en cuidar puro y santo mi cuerpo para ser consagrado al señor, recibí una disciplina muy rigurosa,  como el rezar a diario y varias veces al día, la alimentación era muy medida debido a los grandes ayunos que realizábamos, cuando nos castigaban los baños eran con agua helada, según esto para que no volviéramos a desobedecer las reglas establecidas.
Pero sin embargo a ti, mamá te educo en el hogar, con enseñanzas en la cocina, en el bordado, a moler maíz en el metate, también a cómo cuidar de tus hijos y de tu esposo, a ser sumisa, y guardar silencio en la conversación de hombres.
Pero aunque soy muy diferente a ti yo te quiero mucho, hermana mía,  yo estoy muy feliz aquí en el convento, mis padres no se equivocaron en la decisión que tomaron hacia mí.
Esperando tu pronta respuesta, y deseándote un feliz matrimonio, se despide de ti, tu hermana que te quiere con toda el alma y que jamás se olvidara de ti.
Atentamente:
Carlota

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